Cuando salvar dos vidas se convirtió en una sola misión

Cuando salvar dos vidas se convirtió en una sola misión
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Hay historias médicas que hablan de procedimientos, diagnósticos y tratamientos. Y hay otras que hablan, sobre todo, de personas.

Esta es la historia de una mamá y de su bebé. Una historia que comenzó con una dificultad respiratoria, continuó con un desafío médico sin precedentes en Formosa y terminó con una imagen que lo dice todo: hoy, ambos recibieron el alta.

Durante el embarazo, la paciente fue diagnosticada con una estenosis traqueal, una condición que estrechaba su vía aérea y hacía que respirar se convirtiera en un verdadero desafío. Pero el embarazo sumaba una complejidad todavía mayor, había dos vidas que cuidar.

Ante esta situación, el caso fue tomado de manera conjunta por dos hospitales públicos, el Hospital de Alta Complejidad “Pte. Juan Domingo Perón” (HAC) y el Hospital de la Madre y el Niño. Pero para que esta historia pudiera tener el mejor final, también fue fundamental la participación del Hospital Central de Formosa.

Tres instituciones. Tres equipos. Un mismo objetivo: que esa mamá pudiera volver a respirar y que su bebé pudiera nacer con vida y en las mejores condiciones posibles.

El primer paso se realizó en el Hospital Central, donde se llevó adelante la primera dilatación de la tráquea.

Luego, desde el HAC se realizó el seguimiento, control y monitoreo fetal, acompañando la evolución de la mamá y del bebé y preparando cada detalle para el momento decisivo.

Y ese momento llegó en el Hospital de la Madre y el Niño.

En un procedimiento coordinado y simultáneo, primero se realizó la cesárea. El bebé nació. Y, sin perder tiempo, el equipo continuó con la intervención de la vía aérea materna, realizando una nueva dilatación mediante el balón de un tubo endotraqueal.

Primero nació una vida. Inmediatamente después, se trabajó para que otra pudiera seguir respirando.

Fue un procedimiento que, por sus características y por la coordinación alcanzada entre los equipos, nunca antes se había realizado en Formosa.

Más allá de la complejidad técnica, esta historia tiene algo todavía más importante: demuestra lo que puede suceder cuando el sistema público de salud trabaja unido.

El Hospital Central, el HAC y el Hospital de la Madre y el Niño pusieron conocimientos, tecnología, experiencia y, sobre todo, humanidad al servicio de una misma familia.

El administrador general del HAC, Dr. Miguel Ángel Freis, destacó el valor de este trabajo conjunto, “este caso demuestra que cuando los equipos de salud trabajan de manera articulada, no existen límites para buscar las mejores respuestas. Tres hospitales públicos, con profesionales comprometidos y distintas capacidades, pudieron unirse detrás de un mismo objetivo, cuidar la vida de esta mamá y de su bebé”.

“Para nosotros, como institución, es un orgullo ser parte de una historia como esta. Pero, por sobre todo, es una muestra de lo que significa la salud pública: poner todos nuestros recursos, nuestros conocimientos y nuestro compromiso al servicio de las personas”, agregó.

Hoy, después de atravesar uno de los momentos más difíciles de su vida, mamá y bebé están juntos y recibieron el alta.

Y quizás ahí esté la verdadera dimensión de lo que ocurrió. No se trató solamente de una intervención médica inédita.

Se trató de hacer todo lo posible para que una madre pudiera respirar, para que un bebé pudiera nacer y para que ambos pudieran volver a casa juntos.

Porque cuando se trata de salvar una vida, todos los caminos se unen.

Y cuando son dos, todo un equipo se convierte en uno solo.