El Paro Nacional: Intereses Encubiertos que se vuelven injustos

El Paro Nacional: Intereses Encubiertos que se vuelven injustos
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A horas del “Paro nacional”,. se adelantó la cancelación de vuelos, Trenes , colectivos, se decidió que no trabajaran los bancos, no funcionaran estaciones de servicio ni tampoco recolección de residuos, entre otros tantos. Me pregunto si los derechos de todos los trabajadores que no cuentan con medios para acceder a su lugar de trabajo y desean hacerlo son tenidos en cuenta en sus medidas, saber quién vela por los derechos de los trabajadores que planificaron un fin de semana de descanso junto a sus familias y se encontrarán imposibilitados de hacerlo o que al día siguiente si lo postergan transitarán rutas congestionadas, estaciones de servicio que difícilmente den a basto, viéndose en parte frustrados por situaciones que los exceden. Un paro nacional es el reflejo de un derecho social innegable, el cual debemos proteger, pero cuando el mismo se convierte en un interés desmedido, muy cercano a la coacción pienso que más que luchar por derechos de un sector están vulnerando los derechos de los otros, en este caso puntal el de una gran mayoría.

Nos encontramos en fechas turísticas de gran envergadura dentro del cual se observa que las actitudes asumidas son las de generar ruido o muestras de poder al afectar el transporte e instituciones en fechas claves, y no hago en ningún momento referencia a las medidas impositivas, hablo de las formas de expresar los reclamos, sin asegurar condiciones mínimas fundamentales de transporte o abastecimiento de un estado, sin olvidar que el coste económico que representa la acción será afrontada por la sociedad en su conjunto. Si los sindicatos mantienen diferencias con el gobierno nacional sería muy positivo que no afecten a los trabajadores que muchas veces dicen proteger, ellos también se verán afectados al perder el día de trabajo, o al presentarse a una estación de servicio, terminales o instituciones y encontrarse con las puertas cerradas. Se está prácticamente paralizando un país por encontrarse disconformes con políticas socio-económicas de gobierno, hoy identificadas como redistribución de riquezas, en el cual dicho estado no decidió las mismas discrecionalmente, sino que forman parte de un modelo económico llevado a cabo por funcionarios electos para tomar tal determinación como nuestro sistema representativo de gobierno así lo permite. Por lo expuesto me encuentro plenamente a favor de un derecho a huelga en el intento de ampliar o proteger intereses, en contraposición a la situación actual, en la que se observa la utilización de medidas extorsivas contra un estado encubiertas en un derecho social.
No debemos olvidar que al final de la jornada será la sociedad toda quien cargará una vez más con las consecuencias económicas y sociales que ello conlleva.

Manuel Daniel Vía
Abogado formoseño